miércoles, 18 de octubre de 2017

Los jóvenes y el Aikido


El Aikido en mi vida
por Juan Manuel Cravchik


    Cuando empecé a practicar Aikido, suponía que sería otra forma de defenderse a base de fuerza bruta, que sólo iba a aprender a tirar golpes, pero más adelante aprendí que no se trataba de eso. Aprendí que además de la parte técnica hay mucho cuidado, un guerrero no es aquel que mata al que se acerque, debe ser compasivo, respetuoso, honorable, cordial y sincero.
     El aikido me ayudó en muchas cosas, me enseñó a ser más respetuoso, autocrítico, paciente y me mostró varios defectos que estoy dispuesto a vencer. Sé que me falta mucho, pero al menos sé también que voy bien encaminado.
     Cuando llego al dojo, me olvido de todo lo que me tensa y eso me da confianza, cuando respiro me siento puro, cuando caliento, me siento relajado, cuando hago una técnica disfruto, incluso cuando me corrigen, porque sé que estoy aprendiendo algo útil. A veces no tengo ganas de ir, pero cuando llego, desaparecen los problemas y el cansancio, es como un espíritu, que me aporta energías y me impulsa a tener una mente calma. No podría explicar como, pero cuando veo el cuadro de O Sensei, me inspiro, me hace proponerme hacer un buen trabajo, ya sea una respiración calmada, o un kotegaeshi potente.

     El aikido me llevó además a conocer gente que vale la pena y fortificó el lazo con mi padre, les estoy muy agradecido, me mostraron una forma de arte y un camino a la calma, sólo debo seguirlo. Es un desafío el estar en las condiciones que se requiere, pero es parte del camino, hay que dejar  los vicios del ciudadano común para alcanzar la paz, es un trabajo de años de práctica, pero ha de valer la pena.

Padre e hijo

Marcelo Cravchik (shodan) y Juan Manuel en clase de Aikido

      A veces tomo demasiado en serio el aikido, como si fuera un trabajo, cuando debería verlo como algo lindo, agradable y a veces hasta gracioso. Recuerdo una vez que el Sensei dijo ``Está bien tomarse en serio el aikido, pero no siempre´´ y ahora es cuando lo entiendo, esta en particular es una práctica entre compañeros que se tienen confianza, por lo que puede haber alguna broma, pero a la hora de usar armas, ya debe ser más serio. En cualquier caso, siento que cada vez puedo ir más tranquilo, sin tanta tensión de ``no cometas errores´´.
      Otra cosa que me enseñó el aikido es que no todo es fuerza, con el poder de la respiración se puede llegar más lejos, todo sale mejor, te calma, te relaja, te hace más liviano, te hace tener incluso más fuerza que a base de ejercicio físico. Por eso deseo seguir practicando hasta más allá del hartazgo y espero poder hacerme bien a mí y a otros con lo que llegue a aprender en estos años.
        Gracias!

Nota: Juan Manuel tiene 15 años y es 3er. kyu de Aikido.

          


miércoles, 30 de agosto de 2017

La magia del Aikido II


Exhibición de técnicas de bokken (sable de madera) a cargo de Seigo Yamaguchi sensei

video


Yamaguchi sensei 9º dan de Aikido (1924-1996)


miércoles, 7 de junio de 2017

El entrenamiento en el arte marcial


por sensei Giacobone 




“Un hombre que ha dominado un arte lo revela en cada una de sus acciones”
Proverbio samurai


El verdadero secreto para convertirse en experto en el arte marcial es realizar que el entrenamiento es un proceso de auto-descubrimiento. Es un medio para volverse más saludable, más equilibrado y más eficiente.

Sin entrenamiento no hay Budo.
Sin disciplina, no hay entrenamiento.
Sin motivación no hay disciplina.
Sin confianza ni alegría no hay motivación.
Sin coraje ni valor no hay confianza.
Sin sabiduría no hay coraje.
Sin calma ni autocontrol no hay sabiduría.

Por supuesto Budo hace referencia al arte marcial como vía de desarrollo integral de la persona, no solo como arte de combate o un método de defensa personal.

El desarrollo integral incluye los tres niveles esenciales: cuerpo, mente y espíritu.

El verdadero Budo debe conducir hacia una evolución espiritual y un desarrollo físico, mental y moral de la persona, de manera que no solo sea beneficioso para ella individualmente sino para toda la sociedad, pero evidentemente el camino se recorre solo.

De manera que podemos esquematizar el entrenamiento en el arte marcial en tres aspectos:

-Entrenar el cuerpo
-entrenar la mente
-entrenar el espíritu

Esta claro que es un esquema para ayudarnos a comprender mejor, porque las tres condiciones existen juntas. De hecho uno de los objetivos fundamentales en el Budo es unificar el cuerpo y la mente.


Entrenando el cuerpo

“El camino está en el entrenamiento”

Una de las principales características de un verdadero arte marcial es su entrenamiento físico, pero a diferencia del deporte o de otros tipos de ejercicios físicos, el propósito no es competitivo sino el de desarrollar un cuerpo apto, es decir fuerte, resistente y flexible, para llevar a cabo las técnicas, logrando rapidez y eficacia.
El entrenamiento es, de hecho, lo que hace que el Budo valga la pena, porque todo lo bueno que proviene del arte marcial surge de los largos períodos de entrenamiento físico, que es lo que permite mejorar la capacidad y aumentar las habilidades, y esto beneficia a la mente que al ver que todo el “esfuerzo” se transforma en destreza y experiencia, gana en confianza y motivación.

Hay momentos mejores que otros, pero lo más importante es continuar esforzándose, repitiendo día tras día, la maestría en un arte no se consigue fácilmente y depende del nivel de compromiso del practicante y, por supuesto, de su corazón.
Una vida es apenas suficiente para conocer profundamente el arte marcial y esto es además porque está en constante evolución y cambio.


La clave para continuar y progresar en al camino, es tratar de no dejar huellas, es decir, el tipo de esfuerzo que surge de la obligación, de la voluntad que crea tensión y desagrado. Hay que purificarse y renovarse siempre con la virtud del entrenamiento, inspirándose en los pasos de los grandes maestros del pasado.

Hay que tener paciencia y comprender que todas las habilidades y el conocimiento se obtienen de forma progresiva.

“En tu adiestramiento, no te apresures, ya que dominar lo básico y llegar al primer peldaño lleva un mínimo de diez años. Nunca te imagines ser maestro de la perfección que todo lo conoce; debes continuar tu entrenamiento diario junto a tus amigos y discípulos y proseguir juntos en el Arte de la Paz.” (O’Sensei)


Entrenando la mente

“La mente es el camino”

La mente conduce a la energía. La energía se condensa en materia. La materia libera energía. La energía nutre a la mente.

No hay forma de obtener la maestría en el Budo sin usar la mente. De hecho, mente y cuerpo son inseparables. Lo que hace el cuerpo influye en la mente y lo que pensamos, incluso inconscientemente, afecta al cuerpo.
Si la mente se mueve el cuerpo la sigue. La postura y las actitudes del cuerpo influyen en la mente.
Es por eso que en el dojo es importante tener un control activo de la mente.
La atención y la concentración deben ser permanentes. Hay que desarrollar la capacidad de observación y el silencio interior. Es evidente que esto se consigue con la repetición, es decir, entrenando cotidianamente. Pero la sinceridad es esencial.
Sin un corazón puro y agradecido todo lo bueno se puede echar a perder.

Otro aspecto importante es evitar seguir las propias ilusiones y los puntos de vista erróneos. Crearse falsas expectativas sobre la práctica y sobre si mismo tarde o temprano generará desilusión, frustración y pérdida de la motivación y de la energía.
La mente se estanca y permite que pensamientos negativos la parasiten.
No hay que permitir que tales estados se desarrollen.

La mente se purifica con el silencio interior y con la negación, es decir con el no pensamiento, este tipo de autocontrol es indispensable para el cultivo de la mente.
La autocrítica también permite eliminar pensamientos negativos y errores de juicio.

La respiración y la actividad mental están íntimamente ligadas. Respiramos como pensamos y pensamos de la manera en que respiramos.

Durante el entrenamiento la respiración es fundamental. En Aikido se llama kokyu. Sin kokyu no hay arte marcial. Sin una respiración correcta no es posible proyectar la energía (ki) ni armonizarnos con el movimiento del adversario.

Una de las principales bases a las que hay que prestar gran atención es a la proyección continua del ki…. “kokyu ryoku”, el poder de la respiración, que debe estar presente en todo el proceso de ejecución de una técnica, desde su inicio.
La ejercitación del ki y su fluir continuo en la ejecución de las técnicas es una constante de trabajo en todos los maestros y practicantes verdaderos.

Todo surge de una mente en calma y un espíritu equilibrado, de esta forma el poder de la respiración puede hacer fluir y proyectar el ki sin obstáculos y en todas las direcciones.



Entrenando el espíritu

“La esencia del verdadero entrenamiento en el Budo es forjar el espíritu”

El verdadero arte marcial no es simplemente un método de autodefensa o técnicas de combate, es un camino para encontrar y comprender el sentido de la vida.
La mente es una función del espíritu, cumple su voluntad. El espíritu universal es infinito, no mueve. Es equilibrio perfecto. Para poder crear se mueve y este movimiento es la mente. El movimiento de la mente genera energía que, como se ha dicho, se concentra en materia.
La esencia de la materia es el espíritu. Nuestro cuerpo y todo  el universo físico es una manifestación del espíritu.
Nuestro espíritu individual, no está separado de la fuente original, del Espíritu o Conciencia creadora, que también podemos llamar Dios.

El espíritu habita en el corazón. Sin corazón no es posible continuar el camino, ni siquiera emprenderlo verdaderamente.
El Budo sin corazón, es como cerveza sin gas o como pescado seco, carece de fuerza y de vida.

Entrenar el espíritu es desarrollar cualidades morales fundamentales. El Bushido expresa estas cualidades: sinceridad, coraje, lealtad, honor, compasión, cortesía y honradez.

En el arte marcial nos disciplinamos y dedicamos devotamente para asimilar y profundizar en estas cualidades. Es un camino de perfeccionamiento que lleva toda la vida.

“El Aikido es un método para revelar la razón de ser de toda la Creación”. (O´Sensei)

El Aiki de Aikido se refiere a las vibraciones del orden universal.

“Aiki es crear el Orden Universal dentro de nuestros propios cuerpos. Esto se logra mediante la unificación y la absorción por completo del Orden Universal dentro de nuestros cuerpos.
Entonces nos convertimos en uno con los corazones de las personas en todo el mundo.
Llegamos a estar enlazados en armonía y unidad. Por supuesto, esto significa que ya no puede haber ninguna guerra, y que no se manifiesta ningún tipo de agresión.
Todo se convierte en una parte de la unión. Sin esto, la verdadera fuerza no puede ser realizada. Y, sin todo tu entrenamiento esto sería en vano.
Por esta razón, los que, practican las artes marciales nunca deben olvidar el espíritu original, y deben esforzarse por reconocer esto en todo momento. Debemos esforzarnos para cumplir con nuestros roles como personas nacidas en este mundo como una parte material y espiritual de este gran Todo. Nosotros debemos por lo tanto, recordar siempre que este Espíritu original es el gran padre del Universo.
El cuerpo físico, como una cristalización de la materia cósmica y de la esencia, se entrena en el camino de la vida humana para convertirse en uno con el Universo y para acumular su energía milagrosa ("el espíritu sutil")”. (O´Sensei)



Entrenamos nuestro espíritu para conectarlo con la fuente original. Conectándonos con la fuente original el Universo prospera y nuestro cuerpo-espíritu alcanza su plenitud.


domingo, 23 de abril de 2017

Los dos lados de la verdad

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Si bien, de acuerdo a las más antiguas enseñanzas y a la propia intuición al respecto, el universo es mental, es una creación del Espíritu. Este es solo uno de los lados de la totalidad de la verdad. Desde este lado, podemos decir que lo único real es la Mente creadora, la que llamamos Dios, y que todas sus creaciones son parecidas a un sueño o a una imaginación pasajera, es  decir: sin sustancia propia y en continuo cambio.

Cuando decimos que las cosas no tienen sustancia propia, podemos cometer fácilmente el error de no considerarlas como son en realidad.

Nuestra naturaleza, al igual que todo en la naturaleza, tiene 2 aspectos: el Absoluto y el Relativo.

Los maestros han estado y están constantemente advirtiendo a sus estudiantes contra el error de omitir el "otro lado" de cualquier cuestión. Y sus advertencias se dirigen particularmente a los problemas de lo Absoluto y lo Relativo. Esto deja perplejos y confundidos a muchos ya que contradice lo que se acepta generalmente como "sentido común".
Por eso es importante abrir la mente a este conocimiento, y asegurarse de captar la esencia de lo absoluto y lo relativo. Si no es así, uno estará siempre encerrado en la prisión de la verdad a medias (que es una falsedad). Así que reflexionen, sientan y busquen siempre el equilibrio en cada pensamiento, en cada palabra y en cada acción.

Reflexionando profundamente podemos darnos cuenta de la verdad de que el Universo es una creación mental de Dios, y por lo tanto el universo y todo lo que contiene es una mera ilusión, una irrealidad, contra lo cual nuestros instintos se revelan. Pero esto, como todas las otras grandes verdades, debe considerarse tanto desde el punto de vista absoluto como del relativo.

Desde el punto de vista absoluto, por supuesto, el Universo y todo lo que contiene posee la naturaleza de una ilusión, un sueño, una proyección luminosa creada por el Espíritu mismo. Podemos darnos cuenta de esto incluso con nuestro punto de vista ordinario, pues hablamos del mundo como " un espectáculo fugaz " que aparece y desaparece, nace y muere, somos sensibles a la impermanencia y el cambio, a la finitud e insustancialidad. Esta es la idea que se nos presenta del universo creado cuando se contrasta con la idea del Espíritu Creador eterno e inmutable, no importa lo que puede ser nuestras creencias acerca de la naturaleza de ambos.

Todo lo que tiene un principio y un final debe ser, en cierto sentido, irreal y falso, ilusorio, y el Universo que percibimos no escapa a esta regla

Desde el punto de vista absoluto, no hay nada real excepto Dios, el Espíritu o la Conciencia responsable de la Creación, no importa qué términos podemos utilizar para pensar o hablar de este asunto.
Ya sea que el Universo es una creación material o una creación espiritual en la mente de Dios; es insustancial, no duradero, sujeto al tiempo, al espacio y al cambio. Quisiera que se den cuenta de este hecho a fondo, para poder comprender verdaderamente la naturaleza mental del Universo.

Pero el punto de vista absoluto muestra sólo un lado de la imagen, el otro aspecto es el relativo.

Podemos decir que la verdad absoluta, "son las cosas como la mente de Dios las conoce, mientras que la verdad relativa es, " las cosas como nuestro entendimiento más elevado las puede comprender”.

El punto de vista de Dios es absoluto
El punto de vista del humano es relativo

Obviamente, no podemos conocer conscientemente el punto de vista absoluto, ni mucho menos intentar describirlo, pero podemos conocerlo de manera  intuitiva e inconscientemente, asumiendo que nuestra conciencia es una proyección de la conciencia única, creadora de todo, lo que venimos llamando Dios.

Y así, mientras que para Dios, el Universo debe ser irreal e ilusorio, un mero sueño o el resultado de su imaginación; para las mentes finitas que forman parte de ese universo, y que lo perciben a través de sus facultades mortales, el Universo es muy real, y debe ser considerado así.

Al reconocer el aspecto absoluto, no debemos cometer el error de ignorar o negar los hechos y fenómenos del universo tal como se presentan a nuestros sentidos y facultades.
Recuerda, no somos Dios, somos su creación, una proyección de su conciencia.

Por ejemplo, todos reconocemos el hecho de que la materia "existe", es evidente para nuestros sentidos, nos irá mal si no lo hacemos.
Y sin embargo, incluso nuestras mentes finitas entienden la explicación científica de que de acuerdo a la física moderna, no hay tal cosa como la materia, lo que llamamos materia es meramente una agregación de átomos, los cuales están constituidos de partículas que en realidad son energía vibrando a altísima velocidad.
Golpeamos una piedra y sentimos el impacto, parece ser real, a pesar de que sabemos que es simplemente lo que hemos dicho antes.
Pero también tené en cuenta que nuestro pie, que siente el impacto por medio de nuestro cerebro, es también materia, constituida de partículas que no son más que energía vibrante, y de hecho nuestros cerebros, son lo mismo.
Y, a lo mejor, si no fuera por nuestra mente, ni nos enteraríamos del pie o de la piedra en absoluto.

La materia es importante para nosotros mientras permanezcamos en el plano de la materia. Pero incluso reconociendo que la materia es en sustancia solo movimiento de la mente, esto no la hace menos materia.
Mientras que en el plano de la materia hay que reconocer sus fenómenos, podemos controlar la materia (como todos los Maestros en mayor o menor grado lo hacen), pero solo podemos hacerlo mediante la aplicación de fuerzas superiores.

Cometemos un error cuando tratamos de negar la existencia de la materia en el aspecto relativo. Podemos negar su dominio sobre nosotros, y con razón, pero no debemos intentar ignorarla en su aspecto relativo, al menos mientras permanezcamos en su plano.

Tampoco las leyes de la naturaleza son menos constantes o efectivas, cuando los conocemos, aunque sepamos que son simplemente creaciones mentales. Se encuentran en plena vigencia en los distintos planos. Cada plano del Ser y de la vida tiene sus propias leyes, si bien en esencia no hay separación.

Solamente superamos las leyes de los planos inferiores, aplicando leyes de los planos superiores, esto es: la mente controla la materia, y es de esta manera solamente que podemos realizar una verdadera transformación o alquimia espiritual.

Este proceso no queda solo en la imaginación, intervienen la actitud mental correcta, la respiración correcta, la postura correcta, la forma de vida correcta y la práctica correcta

No podemos escapar de las leyes y principios de la naturaleza, pero si podemos (y debemos) conocer el funcionamiento de los diferentes planos de nuestra existencia (espiritual, mental y físico).
Existen niveles que ni siquiera soñamos, pero esa es parte de nuestra evolución y algún día podremos acceder, con el corazón abierto y la mente clara. No solo es nuestra evolución personal, es la evolución de nuestra especie y la de todo el universo.

El plano físico o material; el nivel de nuestra realidad cotidiana tridimensional, está asociado a un estado de conciencia que se corresponde con una determinada vibración cerebral, dominada por ondas Beta.

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Es la actividad cortical del hemisferio izquierdo que produce un tipo de pensamiento secuencial, encadenado (un pensamiento pegado al otro) que crea una realidad material, separatista, densa y conceptual. Cuando no hay espacios o silencios entre los pensamientos, lo que se genera, al igual que en la música, es RUIDO.

Mientras no trasciendas los límites de tu pensamiento ordinario, permanecerás siempre prisionero de sus límites y este será el alcance y el tamaño de tu vida, ni más ni menos.

Aikido es el camino para unificar el cuerpo y la mente, para encontrar la armonía con el flujo de energía universal y desarrollar cualidades humanas superiores.
Debes realizar tu alquimia espiritual en la vida diaria.
Esto significa asimilar, transformar y responder eficazmente.
Cada situación es única.
En Aikido estudiamos esto. Nos entrenamos en armonizarnos con el movimiento para controlar cada situación.

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Estudiar estos principios, reflexionar, entrenarte en el espíritu del verdadero Budo, aumentar tu nivel de energía, entrenar tu tolerancia y compasión y mirar lejos (y también donde pones los pies!).

De esta forma, podrás ir más allá de tus límites, abrazar las contradicciones de la vida, curar enfermedades y crear una realidad feliz y luminosa.

El propósito de esta lección, es transmitirte este principio fundamental de equilibrio.

Aunque comprendas y aceptes intuitivamente que vives en un universo insustancial, creado por la mente y que tu propio cuerpo es materia de cambio y transformación, luz viva condensada por un breve momento; debes asimilar que experimentas una vida humana, viviendo por un rato en una realidad física (que a veces duele y pesa).

Si comprendes el valor de la materia y del mundo físico como vehículo de experiencias, aprenderás a controlarlo y a desplegar tu poder mental, que es otra de las fuerzas de la naturaleza, para crear la realidad que deseas y necesitas.

Considera siempre los dos lados de todas las cosas.


“La hoja del álamo cae siempre mostrando sus dos lados”

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