viernes, 10 de marzo de 2017

El Aikido y la naturaleza


Hoy en día no es fácil comprender el sentido profundo del Aikido. ¿Qué significa la armonía con la energía universal, con la naturaleza?  ¿Cuál es el significado de conocerse a si mismo? ¿Es posible realizar el ideal de un mundo en paz, de una sociedad que viva en armonía, de que el ser humano pueda evolucionar de acuerdo a su naturaleza divina?

La forma de vida moderna atenta contra el desarrollo del espíritu humano. El exceso de estímulos artificiales, de materialismo, de ocupaciones y preocupaciones, la necesidad de éxito a toda costa y la falta de sensibilidad social y de solidaridad, lejos de ofrecer armonía, salud y felicidad, generan en muchos frustración, aislamiento y miedo, constituyendo un verdadero problema.

¿Cómo salir de este atolladero en el que uno mismo se ha metido?

El Aikido es una forma inteligente y eficaz de emprender este camino.

No hay que verlo solo como un arte marcial en el sentido de la autodefensa. No se trata de vencer a los demás ni de imponerse. No es un juego ni una demostración de fuerza.

Los movimientos del Aikido deben entenderse desde sus mismas raíces nacidas de la armonía con la naturaleza. Estos movimientos nos enseñan las leyes del universo. Su objetivo es desarrollar  una comprensión y una apreciación más profundas de la perfección del equilibrio natural, así como reestablecer la armonía en las relaciones entre los seres humanos y Dios.


Este camino de autoconocimiento y desarrollo personal puede producir en cada persona un vívido recuerdo de sus orígenes y ayudar a rescatar de su subconsciente el recuerdo de los comienzos de la vida y de su verdadera naturaleza. Recuperar esta memoria ancestral genera naturalmente compasión y sabiduría y expande el sentimiento de agradecimiento al Creador y a la naturaleza.

Esta actividad del espíritu, no es ninguna “religión” ni un dogma, simplemente es un movimiento expansivo natural en un cuerpo y mente unificados.


Con mucha facilidad olvidamos nuestras raíces. En nuestro egoísmo olvidamos el delicado equilibrio de la interdependencia de nuestra vida con la de los demás. Si todos tratáramos los recursos naturales con respeto, amor y comprensión, si los utilizásemos con una auténtica actitud de agradecimiento a Dios, la naturaleza estaría protegida y la calidad de vida se enriquecería. Al proteger la naturaleza protegemos a la sociedad. Al proteger a la sociedad nos protegemos a nosotros mismos. La autodefensa supone la protección y el mantenimiento de la vida. Si se destruyera la naturaleza, se destruirían los requisitos más esenciales de la supervivencia.

Para sobrevivir tenemos que alimentar a nuestro cuerpo. Si no hay alimentos, si el agua y el aire están contaminados, si los alimentos naturales están manipulados, no hay vida ni sociedad posibles.
Ésta es la esencia del Budo, el camino del guerrero. No se trata del limitado arte de una técnica de lucha, sino del arte de salvar la vida. Y el Aikido es fundamentalmente Budo.
Un guerrero, en el arte del Budo, es ante todo un ser espiritual, que trata por todos los medios de resolver armoniosamente el conflicto. El único enemigo son sus propios miedos y debilidades y para eso se entrena con devoción, haciendo de su mente su espada, de su espíritu su escudo y de su cuerpo un templo.


“El propósito del entrenamiento es tensar lo flojo, fortalecer el cuerpo y pulir el espíritu”
O´Sensei Ueshiba

¿De qué sirve una técnica de lucha si cerca nuestro hay miles de personas que sufren privaciones y mueren de hambre? ¿Qué significa el éxito en medio de la infelicidad, o la victoria a costa del sufrimiento de los demás?
¿De qué sirve el éxito si no hay alimentos, si no hay felicidad, si la vida carece de sentido?
Muchos de los grandes maestros de Budo comprendieron esta verdad. Así pues muchos de ellos abandonaron el sable y regresaron a trabajar la tierra y otros dedicaron su vida a enseñar a los demás y a difundir el arte de la paz.

Vivimos en una sociedad de despilfarro, mediocre, superficial y sin valores humanos, con comidas instantáneas y tecnología descartable; cualquier exceso de materialismo, de pereza y de egoísmo constituye un crimen contra la naturaleza. Al aceptar incondicionalmente esto, en cierta forma todos somos criminales, ya que no solo matamos al espíritu, nos estamos asesinando a nosotros mismos.

La paz y la armonía no suponen un juego de lógica, ni un dogma, ni reglas autoritarias de comportamiento que generen separaciones y más conflictos. Sólo a través de la paz
y la armonía, así como de un profundo respeto por la leyes de la naturaleza, podremos salvar nuestras vidas, las vidas de nuestros hijos y la de los hijos de nuestros hijos.

Ésta es la enseñanza de los grandes maestros y es la esencia del Aikido, y es lo que día tras día en nuestro entrenamiento cotidiano tratamos de comprender y de desarrollar.



miércoles, 1 de marzo de 2017

¿Qué es el Aikido?


El Aikido es un arte marcial de origen japonés creado por un gran maestro, Morihei Ueshiba, quien se dio cuenta de que un desarrollo saludable de la mente, el cuerpo y el espíritu necesita un entrenamiento disciplinado en un contexto de respeto y amor.
El Aikido es un sistema de autodefensa muy efectivo. 

El maestro Ueshiba nació en 1883 en Japón, cuando muchas de las artes marciales todavía eran enseñadas por maestros en la antigua tradición. En su juventud ya dominaba varias artes marciales incluyendo la esgrima y varias formas de autodefensa sin armas.


Al mismo tiempo se convirtió en una persona profundamente espiritual y diseñó un nuevo sistema de "budo" (el camino del guerrero) que proporcionaría una base para el desarrollo físico y espiritual. A este sistema lo llamó Aikido: el camino (do) de la armonía (ai) con la energía universal (ki). 

Por "ki" se entiende el espíritu de vida creativo del universo: la propia energía vital, la misma energía que fluye por todas partes animando a todos los seres y dando forma a todas las cosas...

"El verdadero budo es el camino de la armonía y del amor para todos los seres" escribió el maestro Ueshiba. Expresando que el Aikido es mucho más que un método de autodefensa, agregando: "Quiero que la gente reflexione escuchando la voz del Aikido. No es para corregir a otros; es para corregir su propia mente”.

A diferencia de la mayoría de las artes marciales, el Aikido busca desviar más que bloquear una acción. El objetivo es siempre armonizar con el movimiento de un oponente o compañero y continuarlo mientras controla y redirige la energía conectada.

A través del Aikido se puede desarrollar una defensa completa contra ataques físicos.


El Aikido ayuda a desarrollar resistencia, velocidad de reacción, flexibilidad, estado físico y buena salud.

A medida que se progresa en la práctica se desarrolla una mente tranquila y una mayor confianza, proporcionando estabilidad mental, emocional y física. Los movimientos en los ejercicios y técnicas de Aikido permiten corregir la postura corporal y eliminar el estrés y la tensión, concentrándose en la relajación y la respiración. Estos patrones repetidos van instalando instintivamente calma, autocontrol y respuestas relajadas a todas las situaciones.


El practicante aprende a tener una actitud más relajada, estando a gusto consigo mismo y con los demás.

El Aikido te dará nuevos despertares, percepciones y una mayor comprensión de ti mismo, ampliando tu mente e iluminando tu corazón.




viernes, 24 de febrero de 2017

Hacia una verdadera educación



La educación y el sentido de la vida

Sin una verdadera educación la vida carece de sentido.

Esto se hace evidente si asumimos que venimos a este mundo para aprender y elevar nuestra condición de seres humanos, desarrollando habilidades cognitivas, entrenando el cuerpo y la mente con un propósito superior y ampliando nuestra conciencia.


¿De qué sirve la educación si no inculca virtudes en las personas?

La verdadera educación se preocupa por la libertad del individuo, transformándolo en alguien solidario que no solo busca el éxito propio a expensas de los demás y desconectado del entorno en el que vive. La libertad es el resultado del autoconocimiento, cuando la mente se eleva por encima y más allá de los obstáculos que ella misma se ha creado al ansiar su propia seguridad.

La función de la verdadera educación es ayudar a cada persona a descubrir su verdadero potencial y a trascender todos los obstáculos psicológicos, y no simplemente imponerle nuevos patrones de conducta, nuevas maneras de pensar. Tales imposiciones nunca despertarán la inteligencia y la creatividad, sino por el contrario condicionarán aun más al individuo. Evidentemente esto es lo que está sucediendo en todas partes del mundo, y por eso nuestros problemas continúan y se multiplican.

Es sólo cuando empezamos a entender la profunda significación de la vida humana que puede haber verdadera educación; pero, para entender, la mente debe librarse del deseo de recompensa que engendra el temor y la conformidad. Si consideramos a nuestros hijos como propiedad personal, si para nosotros ellos son la continuación de nuestros pequeños egos y la realización de nuestras ambiciones, entonces crearemos un ambiente, una estructura social en la cual no hay amor, sino la persecución de nuestras propias ventajas y beneficios.

Hoy en día de más en más se expande el negocio de la educación. Escuelas, colegios y universidades “privadas” que privilegian el éxito de sus empresas y el prestigio antes que brindar una verdadera enseñanza y asegurarse que cada niño y cada joven aprendan y puedan expresarse libremente.

Si los padres realmente aman a sus hijos, se preocuparán de que estos reciban una verdadera educación con maestros de verdad, que los respeten, que los animen y que los formen, y no que se los utilice para cualquier otro fin.

Una verdadera educación forma personas libres, inteligentes y solidarias. Y este no es el interés de los que controlan a la sociedad.

Para descargar el documento completo ir a:

https://drive.google.com/open?id=0B978_OYsHKTnT0JNcEJHeG53UjA



domingo, 5 de febrero de 2017

Los 7 planos de la conciencia


Planos de correspondencia
  
He aquí una breve descripción de los planos o niveles de la conciencia:

1) El TODO (la Mente Creadora, Dios, la conciencia total o como prefieras llamarlo/a).
Es el nivel más fundamental. Es la unidad absoluta. Es el punto cero. Es el origen de la vida y de cualquier manifestación de la conciencia. De esto no se puede hablar ni intentar clasificarlo, porque es la fuerza o la conciencia de la cual surge todo lo creado: desde complejos universos hasta la más ínfima partícula y por eso excede nuestra limitada capacidad humana.

2) Conciencia cósmica o mente universal: subconsciente profundo, conciencia Alaya, es multidimensional, no localizada, es la sede del conocimiento y el almacén de la memoria universal. Forma el cuerpo espiritual. Es la mente unificada. Es la luz total, que no viaja ni mueve por no estar dividida. Es anterior aún al deseo que provoca su movimiento y separación.


3) Éter o plasma: es el primer movimiento de la conciencia (pensamiento) que se separa para cumplir con los deseos de la mente. Es multidimensional, es la sede de los registros akásicos, que es el almacén cósmico de información.
Presenta varios niveles de densidad. Forma el cuerpo etérico y su vibración tiende a condensarse en formas materiales. Es la sustancia tenue que llena todo el espacio.


4) Cuerdas y/o Quarks (componentes fundamentales de la materia): corresponde al nivel cuántico, es la sopa cuántica donde se cocina el mundo físico. A partir de este nivel aparecen las partículas y se crea la realidad física. Forma el cuerpo de energía o cuerpo luminoso.


 5) Partículas subatómicas: es el nivel por debajo del átomo. Es el dominio de los electrones, protones, neutrones, fotones (luz en movimiento: como partícula presente en los intercambios de energía). Electromagnetismo.. El elemento que lo representa es el fuego. Forma el cuerpo mental.


6) Átomo: es el primer nivel de la materia: representado por gases (aire) y líquidos (agua). Se definen los elementos constitutivos de la materia (tabla periódica). Se crean el tiempo y el espacio como los conocemos. Es el cuerpo físico no visible e incluye al cuerpo emocional, ya que las emociones son las más físicas de las vibraciones sutiles.

Átomo de hidrógeno

7) Molécula: es el más físico de los niveles. Forma la materia como la conocemos y sobre la que nos informan nuestros sentidos: Corresponde a los sólidos (elemento tierra). Células. Tejidos. Organismos. Es el nivel de las reacciones químicas y de la información genética. Forma el cuerpo físico visible.
  
Célula

El diagrama se presenta de forma lineal para su explicación, pero estos niveles existen simultáneamente ya que la conciencia es una y sin separaciones, hay que entenderlo como infinitos campos de onda que aparecen, crecen, evolucionan y desaparecen para volver a aparecer eternamente en ciclos.
  
El espíritu se transforma en materia. La materia libera espíritu.
La materia es energía concentrada. La energía es materia liberada.
La energía es luz, la luz es vida, la vida es conciencia.
La vida y la conciencia impregnan toda la Creación.

 A partir del TODO, es decir, Dios o la Mente Creadora, omnipresente, inmóvil e indiferenciada, la conciencia comienza a moverse (vibrar) para cumplir los deseos del Creador de realizar o plasmar su imaginación, esto es la Creación.

Desde la tenuidad extrema hasta la densidad de la materia, cuanto más se acerca a los planos físicos, más se diferencia y toma el aspecto de una creación individual, cuyo único propósito es el de contener a la conciencia, es decir, servir de vehículo de información y energía, manteniendo el equilibrio con todo el cosmos.

Si comprendes esto podrás asumir más fácilmente el hecho de que vives en un universo lleno de luz y conciencia, en el que abunda la energía y la vida y cuyo lenguaje común es la transformación y el intercambio rítmico equilibrado.

El universo, con todas sus manifestaciones, es una creación del espíritu.
La realidad en la que vives es una creación del espíritu.
Tu cuerpo mismo es una creación del espíritu.

Tu conciencia individual es una extensión de la conciencia total (la Mente Creadora) y tienes la capacidad para hacerla vibrar y ascender a planos superiores de tu ser o no hacer nada y resonar por defecto con la frecuencia básica y material.

En esencia no hay diferencia, sin embargo, en los niveles superiores tu conciencia se vuelve cósmica, se expande, gana en información, energía y posibilidades. Es el camino de la iluminación.

Si no cambias tu percepción ordinaria y material del mundo que te rodea y de ti mismo, vivirás prisionero de tus sentidos y de la realidad física que has creado: desequilibrada, tensa, limitada y generalmente dolorosa.

De aquí la importancia de estudiar la conciencia, comprender como están hechas las cosas y como influir en ellas, controlar tu mente y tus emociones, aprender a respirar y a conectarse con la naturaleza. Es el camino del autoconocimiento y del cultivo de la energía. Es la vía del despertar.
   
La Conciencia experimenta y se conoce a través de sus creaciones
Somos la Conciencia experimentándose a si misma

 




miércoles, 1 de febrero de 2017

La música de las esferas

Pitágoras afirmaba que el modelo para la creación del universo estaba basado en el uso de las proporciones musicales. Según su creencia y la de muchos sabios de la antigüedad, los cuerpos celestes producían sonidos que al combinarse formaban la llamada música de las esferas.
Para Pitágoras y otros maestros, como Platón, la música era la ciencia de la armonía. La armonía podía ser entendida como el orden de los sonidos y también como el orden divino del cosmos; entre estas dos armonías había una relación. 

Pitágoras consideraba que la esencia última de la realidad se expresaba a través de números. Los números eran el medio para percibir lo que de otra forma podría permanecer inalcanzable tanto para el intelecto como para los sentidos. A Pitágoras se le ha atribuido el descubrimiento de las proporciones de los principales intervalos de la escala musical.
Las distancias entre los planetas o esferas, tenían las mismas proporciones que existían entre los sonidos de la escala musical que eran considerados entonces como "armónicos" o consonantes. Cada esfera producía el sonido que un proyectil hace al cortar el aire. Las esferas más cercanas daban tonos graves, mientras que las más alejadas daban tonos agudos. Todos estos sonidos se combinaban en una hermosa armonía: la música de las esferas



Para su concepción del universo y escribir sus leyes, Kepler se basó en los escritos de Platón y en el sistema de Copérnico que planteaba que el Sol era el centro en torno al cual giraban los planetas. Kepler postulaba que el modelo del universo estaba basado en la geometría y que entre las órbitas de los seis planetas conocidos (Saturno, Júpiter, Marte, Tierra, Venus y Mercurio) estaban inscritos los cinco sólidos perfectos mencionados por Platón (tetraedro, octaedro, cubo, dodecaedro e icosaedro). 

Kepler estudió cuidadosamente las órbitas de los planetas para establecer una relación entre el movimiento de estos cuerpos celestes con la teoría musical de la época. Finalmente postuló que las velocidades angulares de cada planeta producían sonidos armónicos y escribió seis melodías: cada una correspondía a un planeta diferente. Al combinarse, estas melodías podían producir cuatro acordes distintos, siendo uno de ellos el acorde producido en el momento de la creación y otro el que marcaría el momento del fin del ciclo.

Vemos que antaño, la ciencia y el arte no estaban separados. La música, la matemática, la alquimia y la metafísica eran parte de un mismo conocimiento.



El ser humano de la actualidad ha perdido esta forma armoniosa y natural de percibir al universo en el que vive.
La ciencia y la religión se encargaron de que así sucediera, encerrando poco a poco a las personas en prisiones de percepción, de categorías y prejuicios, creando una realidad material, carente de ritmo y armonía.

Esta es la paradoja del ser humano moderno, como hacer para plasmar y realizar en su vida lo que no es humano, o mejor dicho, los planos de existencia que están más allá de su percepción ordinaria y que no pueden ser “objetivados” ni demostrados por la ciencia, por más avanzada que pretenda ser.

¿Es posible trascender los límites de nuestra comprensión ordinaria y sintonizarnos con nuestros planos superiores?

¿Como hacer para armonizar nuestra vida humana con el ritmo y la armonía del universo?

¿Cómo puedo ser creativo y no un simple repetidor o una mala copia?

La manera de comenzar es siempre a partir del equilibrio y el silencio interior. Volver a tu centro. Esto es, poner el cuerpo y la mente en unidad.


A partir de tu centro puedas crear tu música, tu sabiduría y tu propia vida

La realidad física que percibimos, es decir nuestro mundo cotidiano de objetos, personas y eventos, está ligado a nuestra mente consciente, es una creación del cerebro izquierdo y de la secuencia de pensamientos que brotan de la incesante actividad electroquímica de su corteza (en particular frontal), de ahí que la realidad proyectada sea fundamentalmente material y se base en conceptos, palabras y una lógica separatista e individualista.

Pero esta pequeña parte de cerebro que toma la dirección y gestiona las respuestas, no es precisamente la que entiende de ritmo y de armonía. Su comprensión de las cosas es intelectual y arbitraria, es monofónica y tridimensional (en el mejor de los casos), pero le falta musicalidad, polifonía, profundidad, no sabe relacionarse con el espacio ni con el silencio y por lo tanto no percibe otras dimensiones.

Es la otra mitad (el hemisferio derecho) la que se encarga de percibir la totalidad y entiende de armonía, de ritmo y creatividad. Pero le cuesta hablar y escribir y no se interesa por los aspectos individuales ni por los detalles.

Para poder expresar lo que percibe, debe pasar la información al hemisferio izquierdo y aquí se produce un “cuello de botella”, se reduce la información, se ralentiza, se selecciona, se categoriza y se elabora una respuesta más o menos lógica, que debe encajar dentro de las estrechas paredes de nuestro cómodo y archiconocido mundo 3D.

Es como escuchar una sinfonía de Mozart o los sonidos del amanecer, no es necesario pensar, escuchas con la totalidad de tu ser, te impregna por completo, luego si quieres contar tu experiencia y detallar los sonidos, tal o cual instrumento o explicar tu sensación, se reduce de dimensión, se estrecha, se pierde la polifonía, la armonía y seguramente el ritmo.

La mayoría de las personas en la sociedad actual presenta una atrofia del cerebro derecho, esto es gracias a la educación moderna, a la cultura y los medios de comunicación, al exceso de dispositivos (celulares, ordenadores, TV) y la falta de comunión con la naturaleza.

 

Es por eso que nuestra sociedad carece de musicalidad y en un sentido más amplio, de arte. Es egoísta, materialista y repleta de leyes, de conceptos y de tecnología (que, paradójicamente, contribuye a separar aún más  a las personas).

Si comparamos el cerebro promedio con un ordenador, podemos decir que además de tener fragmentada la información, muchos están llenos de virus informáticos y sus procesadores funcionan muy lentos y mal.

Si lo comparamos con una orquesta, aquí se pone peor, ya que sus cerebros  no producen música sino ruido, disonancias, arritmias, carecen de dirección y el primer violín está siempre desafinado. Lo más grave es que muchos ni se dan cuenta y cuando lo hacen es porque el impacto en el cuerpo físico y en su salud es grave o duele.



Basta con observar como son educados los niños y jóvenes en las escuelas. Se los llena de conceptos y límites arbitrarios, de “conocimiento serio”, pero no se les inculca la música, ni el arte ni el amor a la naturaleza ni a los demás, obvio, gente así no sirve en este sistema materialista y antinatural, de trabajo y ambición. Una fábrica de muñecos sin corazón.

El ritmo y la armonía de la vida provienen del corazón

La verdadera música se escucha y se ejecuta con el corazón. No es una cuestión intelectual, sin corazón no hay ritmo ni armonía, falta el compás y la emoción, y si no hay emoción ni ritmo ni armonía, no tiene alma y por lo tanto no es música.

En la medida en que puedas extender la belleza y la armonía de tus ritmos y melodías de tu imaginación al instrumento que ejecutas o a cualquier obra que hagas, estas se volverán creaciones espirituales y verdaderas obras maestras de arte.

La medida de la calidad de tu interpretación material reside en tu capacidad espiritual para armonizarte y traducir las formas y ritmos del orden cósmico, y a su vez, estas servirán de inspiración a muchos otros.

Estas vibraciones armónicas contribuyen a la elevación espiritual y a la evolución del ser humano

La clave es el equilibrio. Se trata de aplicar el intercambio rítmico y balanceado entre todos nuestros aspectos. Armonizarse con los ritmos naturales. Encontrar la calma mental y desarrollar la percepción, la intuición y la musicalidad.



El silencio te enseña
La música te enseña
Los sonidos de la naturaleza te enseñan
La mirada interior te enseña

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El Aikido es un camino de armonía y autoconocimiento, en el que podrás mejorar tus habilidades cognitivas, fortalecer tu cuerpo y tu confianza expandiéndo tu energía y abriendo tu corazón




Escuela Budo Shin
Aikido