domingo, 5 de febrero de 2017

Los 7 planos de la conciencia


Planos de correspondencia
  
He aquí una breve descripción de los planos o niveles de la conciencia:

1) El TODO (la Mente Creadora, Dios, la conciencia total o como prefieras llamarlo/a).
Es el nivel más fundamental. Es la unidad absoluta. Es el punto cero. Es el origen de la vida y de cualquier manifestación de la conciencia. De esto no se puede hablar ni intentar clasificarlo, porque es la fuerza o la conciencia de la cual surge todo lo creado: desde complejos universos hasta la más ínfima partícula y por eso excede nuestra limitada capacidad humana.

2) Conciencia cósmica o mente universal: subconsciente profundo, conciencia Alaya, es multidimensional, no localizada, es la sede del conocimiento y el almacén de la memoria universal. Forma el cuerpo espiritual. Es la mente unificada. Es la luz total, que no viaja ni mueve por no estar dividida. Es anterior aún al deseo que provoca su movimiento y separación.


3) Éter o plasma: es el primer movimiento de la conciencia (pensamiento) que se separa para cumplir con los deseos de la mente. Es multidimensional, es la sede de los registros akásicos, que es el almacén cósmico de información.
Presenta varios niveles de densidad. Forma el cuerpo etérico y su vibración tiende a condensarse en formas materiales. Es la sustancia tenue que llena todo el espacio.


4) Cuerdas y/o Quarks (componentes fundamentales de la materia): corresponde al nivel cuántico, es la sopa cuántica donde se cocina el mundo físico. A partir de este nivel aparecen las partículas y se crea la realidad física. Forma el cuerpo de energía o cuerpo luminoso.


 5) Partículas subatómicas: es el nivel por debajo del átomo. Es el dominio de los electrones, protones, neutrones, fotones (luz en movimiento: como partícula presente en los intercambios de energía). Electromagnetismo.. El elemento que lo representa es el fuego. Forma el cuerpo mental.


6) Átomo: es el primer nivel de la materia: representado por gases (aire) y líquidos (agua). Se definen los elementos constitutivos de la materia (tabla periódica). Se crean el tiempo y el espacio como los conocemos. Es el cuerpo físico no visible e incluye al cuerpo emocional, ya que las emociones son las más físicas de las vibraciones sutiles.

Átomo de hidrógeno

7) Molécula: es el más físico de los niveles. Forma la materia como la conocemos y sobre la que nos informan nuestros sentidos: Corresponde a los sólidos (elemento tierra). Células. Tejidos. Organismos. Es el nivel de las reacciones químicas y de la información genética. Forma el cuerpo físico visible.
  
Célula

El diagrama se presenta de forma lineal para su explicación, pero estos niveles existen simultáneamente ya que la conciencia es una y sin separaciones, hay que entenderlo como infinitos campos de onda que aparecen, crecen, evolucionan y desaparecen para volver a aparecer eternamente en ciclos.
  
El espíritu se transforma en materia. La materia libera espíritu.
La materia es energía concentrada. La energía es materia liberada.
La energía es luz, la luz es vida, la vida es conciencia.
La vida y la conciencia impregnan toda la Creación.

 A partir del TODO, es decir, Dios o la Mente Creadora, omnipresente, inmóvil e indiferenciada, la conciencia comienza a moverse (vibrar) para cumplir los deseos del Creador de realizar o plasmar su imaginación, esto es la Creación.

Desde la tenuidad extrema hasta la densidad de la materia, cuanto más se acerca a los planos físicos, más se diferencia y toma el aspecto de una creación individual, cuyo único propósito es el de contener a la conciencia, es decir, servir de vehículo de información y energía, manteniendo el equilibrio con todo el cosmos.

Si comprendes esto podrás asumir más fácilmente el hecho de que vives en un universo lleno de luz y conciencia, en el que abunda la energía y la vida y cuyo lenguaje común es la transformación y el intercambio rítmico equilibrado.

El universo, con todas sus manifestaciones, es una creación del espíritu.
La realidad en la que vives es una creación del espíritu.
Tu cuerpo mismo es una creación del espíritu.

Tu conciencia individual es una extensión de la conciencia total (la Mente Creadora) y tienes la capacidad para hacerla vibrar y ascender a planos superiores de tu ser o no hacer nada y resonar por defecto con la frecuencia básica y material.

En esencia no hay diferencia, sin embargo, en los niveles superiores tu conciencia se vuelve cósmica, se expande, gana en información, energía y posibilidades. Es el camino de la iluminación.

Si no cambias tu percepción ordinaria y material del mundo que te rodea y de ti mismo, vivirás prisionero de tus sentidos y de la realidad física que has creado: desequilibrada, tensa, limitada y generalmente dolorosa.

De aquí la importancia de estudiar la conciencia, comprender como están hechas las cosas y como influir en ellas, controlar tu mente y tus emociones, aprender a respirar y a conectarse con la naturaleza. Es el camino del autoconocimiento y del cultivo de la energía. Es la vía del despertar.
   
La Conciencia experimenta y se conoce a través de sus creaciones
Somos la Conciencia experimentándose a si misma

 




miércoles, 1 de febrero de 2017

La música de las esferas

Pitágoras afirmaba que el modelo para la creación del universo estaba basado en el uso de las proporciones musicales. Según su creencia y la de muchos sabios de la antigüedad, los cuerpos celestes producían sonidos que al combinarse formaban la llamada música de las esferas.
Para Pitágoras y otros maestros, como Platón, la música era la ciencia de la armonía. La armonía podía ser entendida como el orden de los sonidos y también como el orden divino del cosmos; entre estas dos armonías había una relación. 

Pitágoras consideraba que la esencia última de la realidad se expresaba a través de números. Los números eran el medio para percibir lo que de otra forma podría permanecer inalcanzable tanto para el intelecto como para los sentidos. A Pitágoras se le ha atribuido el descubrimiento de las proporciones de los principales intervalos de la escala musical.
Las distancias entre los planetas o esferas, tenían las mismas proporciones que existían entre los sonidos de la escala musical que eran considerados entonces como "armónicos" o consonantes. Cada esfera producía el sonido que un proyectil hace al cortar el aire. Las esferas más cercanas daban tonos graves, mientras que las más alejadas daban tonos agudos. Todos estos sonidos se combinaban en una hermosa armonía: la música de las esferas



Para su concepción del universo y escribir sus leyes, Kepler se basó en los escritos de Platón y en el sistema de Copérnico que planteaba que el Sol era el centro en torno al cual giraban los planetas. Kepler postulaba que el modelo del universo estaba basado en la geometría y que entre las órbitas de los seis planetas conocidos (Saturno, Júpiter, Marte, Tierra, Venus y Mercurio) estaban inscritos los cinco sólidos perfectos mencionados por Platón (tetraedro, octaedro, cubo, dodecaedro e icosaedro). 

Kepler estudió cuidadosamente las órbitas de los planetas para establecer una relación entre el movimiento de estos cuerpos celestes con la teoría musical de la época. Finalmente postuló que las velocidades angulares de cada planeta producían sonidos armónicos y escribió seis melodías: cada una correspondía a un planeta diferente. Al combinarse, estas melodías podían producir cuatro acordes distintos, siendo uno de ellos el acorde producido en el momento de la creación y otro el que marcaría el momento del fin del ciclo.

Vemos que antaño, la ciencia y el arte no estaban separados. La música, la matemática, la alquimia y la metafísica eran parte de un mismo conocimiento.



El ser humano de la actualidad ha perdido esta forma armoniosa y natural de percibir al universo en el que vive.
La ciencia y la religión se encargaron de que así sucediera, encerrando poco a poco a las personas en prisiones de percepción, de categorías y prejuicios, creando una realidad material, carente de ritmo y armonía.

Esta es la paradoja del ser humano moderno, como hacer para plasmar y realizar en su vida lo que no es humano, o mejor dicho, los planos de existencia que están más allá de su percepción ordinaria y que no pueden ser “objetivados” ni demostrados por la ciencia, por más avanzada que pretenda ser.

¿Es posible trascender los límites de nuestra comprensión ordinaria y sintonizarnos con nuestros planos superiores?

¿Como hacer para armonizar nuestra vida humana con el ritmo y la armonía del universo?

¿Cómo puedo ser creativo y no un simple repetidor o una mala copia?

La manera de comenzar es siempre a partir del equilibrio y el silencio interior. Volver a tu centro. Esto es, poner el cuerpo y la mente en unidad.


A partir de tu centro puedas crear tu música, tu sabiduría y tu propia vida

La realidad física que percibimos, es decir nuestro mundo cotidiano de objetos, personas y eventos, está ligado a nuestra mente consciente, es una creación del cerebro izquierdo y de la secuencia de pensamientos que brotan de la incesante actividad electroquímica de su corteza (en particular frontal), de ahí que la realidad proyectada sea fundamentalmente material y se base en conceptos, palabras y una lógica separatista e individualista.

Pero esta pequeña parte de cerebro que toma la dirección y gestiona las respuestas, no es precisamente la que entiende de ritmo y de armonía. Su comprensión de las cosas es intelectual y arbitraria, es monofónica y tridimensional (en el mejor de los casos), pero le falta musicalidad, polifonía, profundidad, no sabe relacionarse con el espacio ni con el silencio y por lo tanto no percibe otras dimensiones.

Es la otra mitad (el hemisferio derecho) la que se encarga de percibir la totalidad y entiende de armonía, de ritmo y creatividad. Pero le cuesta hablar y escribir y no se interesa por los aspectos individuales ni por los detalles.

Para poder expresar lo que percibe, debe pasar la información al hemisferio izquierdo y aquí se produce un “cuello de botella”, se reduce la información, se ralentiza, se selecciona, se categoriza y se elabora una respuesta más o menos lógica, que debe encajar dentro de las estrechas paredes de nuestro cómodo y archiconocido mundo 3D.

Es como escuchar una sinfonía de Mozart o los sonidos del amanecer, no es necesario pensar, escuchas con la totalidad de tu ser, te impregna por completo, luego si quieres contar tu experiencia y detallar los sonidos, tal o cual instrumento o explicar tu sensación, se reduce de dimensión, se estrecha, se pierde la polifonía, la armonía y seguramente el ritmo.

La mayoría de las personas en la sociedad actual presenta una atrofia del cerebro derecho, esto es gracias a la educación moderna, a la cultura y los medios de comunicación, al exceso de dispositivos (celulares, ordenadores, TV) y la falta de comunión con la naturaleza.

 

Es por eso que nuestra sociedad carece de musicalidad y en un sentido más amplio, de arte. Es egoísta, materialista y repleta de leyes, de conceptos y de tecnología (que, paradójicamente, contribuye a separar aún más  a las personas).

Si comparamos el cerebro promedio con un ordenador, podemos decir que además de tener fragmentada la información, muchos están llenos de virus informáticos y sus procesadores funcionan muy lentos y mal.

Si lo comparamos con una orquesta, aquí se pone peor, ya que sus cerebros  no producen música sino ruido, disonancias, arritmias, carecen de dirección y el primer violín está siempre desafinado. Lo más grave es que muchos ni se dan cuenta y cuando lo hacen es porque el impacto en el cuerpo físico y en su salud es grave o duele.



Basta con observar como son educados los niños y jóvenes en las escuelas. Se los llena de conceptos y límites arbitrarios, de “conocimiento serio”, pero no se les inculca la música, ni el arte ni el amor a la naturaleza ni a los demás, obvio, gente así no sirve en este sistema materialista y antinatural, de trabajo y ambición. Una fábrica de muñecos sin corazón.

El ritmo y la armonía de la vida provienen del corazón

La verdadera música se escucha y se ejecuta con el corazón. No es una cuestión intelectual, sin corazón no hay ritmo ni armonía, falta el compás y la emoción, y si no hay emoción ni ritmo ni armonía, no tiene alma y por lo tanto no es música.

En la medida en que puedas extender la belleza y la armonía de tus ritmos y melodías de tu imaginación al instrumento que ejecutas o a cualquier obra que hagas, estas se volverán creaciones espirituales y verdaderas obras maestras de arte.

La medida de la calidad de tu interpretación material reside en tu capacidad espiritual para armonizarte y traducir las formas y ritmos del orden cósmico, y a su vez, estas servirán de inspiración a muchos otros.

Estas vibraciones armónicas contribuyen a la elevación espiritual y a la evolución del ser humano

La clave es el equilibrio. Se trata de aplicar el intercambio rítmico y balanceado entre todos nuestros aspectos. Armonizarse con los ritmos naturales. Encontrar la calma mental y desarrollar la percepción, la intuición y la musicalidad.



El silencio te enseña
La música te enseña
Los sonidos de la naturaleza te enseñan
La mirada interior te enseña

Resultado de imagen para animales solitarios


El Aikido es un camino de armonía y autoconocimiento, en el que podrás mejorar tus habilidades cognitivas, fortalecer tu cuerpo y tu confianza expandiéndo tu energía y abriendo tu corazón




Escuela Budo Shin
Aikido



lunes, 9 de enero de 2017

¿Para que usas tu cuerpo?



El cuerpo humano es el resultado de millones de años de evolución, algunas mutaciones exitosas y el soplo divino que le otorga conciencia y un grado superior de inteligencia.

Nuestro cuerpo tiene un diseño muy complejo y una configuración muy práctica.

Aunque lo percibimos sólido, pesado y opaco y podamos describirlo en términos físicos como una unidad eléctrica de carbono y agua, programable y con conciencia de si misma, en realidad se trata de ondas de energía compactada vibrando a gran velocidad y manteniéndose juntas por efecto de la gravedad. Esto es lo más material que podemos encontrar en nuestro cuerpo: energía e información.

El cuerpo físico es la manera que tiene el universo de registrar memoria.

Habitamos un cuerpo físico para hacer experiencias y aprender

De todo modos ¿Para que utilizamos este cuerpo tan práctico hecho de la misma sustancia que el cielo y la tierra? Generalmente para satisfacer nuestros innumerables deseos y obligaciones, convirtiéndolo en esclavo de ilusiones y malos hábitos.

Cuerpo y mente en unidad

La verdadera inteligencia significa usar el cuerpo de una forma que no le conviene a nuestras ilusiones.

Esto quiere decir poner el cuerpo y la mente en orden, en resonancia. Es un principio básico de la armonía. Todas nuestras células siguen naturalmente el orden cósmico. Laten y respiran con el universo. Son la vibración del universo.

"Desde tiempos antiguos el valor y el conocimiento son los dos pilares del Camino.
Mediante la virtud del entrenamiento ilumina tu cuerpo y tu espíritu"

Es cuestión de madurar y aceptar tu verdadera naturaleza y abandonar las viejas creencias.

La tarea más importante es desarrollar y proteger la energía vital que se encuentra en tu interior y que es tu esencia, que está entrelazada con todo el universo y representa tu lado eterno e infinito.

Pero nadie lo puede hacer en tu lugar.

Ser alguien "espiritual" no es solo un concepto ni un cliché. Se trata de clarificarse y volverse transparente: ¿Cómo me trato a mi mismo? ¿Cómo trato a los demás? ¿Que dirección toma mi vida? ¿Que tan atado estoy a mi realidad cotidiana? ¿A mis miedos e ilusiones?

No hay que dejarse engañar, y menos por uno mismo.

Es una cuestión de autoconfianza y fe en el espíritu.
La confianza en si mismo genera inevitablemente fe en el espíritu y viceversa.
Este tipo de confianza no depende de nada exterior, tampoco es una fe "ciega".

Todo lo que percibimos es un espejismo, es movimiento buscando su equilibrio. Reflejos y sombras.

Pero lo real no mueve, permanece en equilibrio, en el centro, en nuestro interior. Es nuestro verdadero ser. Es la conciencia infinita que impregna a todos los seres y cosas. Es la fuente original, el mar de potencialidad infinita de donde surge toda la Creación.

Hablamos de fe, pero se trata también de aceptar. Aceptar tu naturaleza cósmica. Aceptar que tu mente es la mente de Dios. Aceptar que este cuerpo eléctrico que posees no te pertenece.

Todas las religiones hablan de fe e imponen sus dogmas (a veces muy violentamente y otras tratando a sus fieles como "corderos"). Ese tipo de fe no es más que ignorancia y superstición.

La verdadera comprensión ilumina la ignorancia y acaba con las supersticiones

Pero no es la pequeña iluminación de los que consumen espiritualidad o de los que buscan una aspirina para sus sufrimientos.

Esta forma de “iluminación” es errónea ya que se trata únicamente de un asunto personal, con fines egoístas o mezquinos. No llega lejos y no es eficaz.

Muchos buscan espiritualidad porque esperan obtener algo de "todo eso", pero sin involucrarse demasiado, ya que están condicionados para ver solo la superficie de las cosas y a gastar sus energías en consumir y en trabajar para pagar ese consumo.

Todas las enseñanzas tradicionales tratan acerca de dedicar tu cuerpo y tu vida al camino del conocimiento. Involucran a toda tu persona.
Curiosamente, no es algo personal.

A medida que aumentas el conocimiento de ti mismo, que es un movimiento centrípeto de carga, que en forma de espiral se comprime hacía el interior, ordenando y potenciando tu sistema, los limites de tu ser se expanden. Este es un movimiento centrífugo, hacia el exterior, que hace que te fundas con el espacio llenándolo de información y que tu nivel de conciencia se incremente y se expanda.


Cuando estás en buena salud y felicidad no te acuerdas de tu cuerpo y tienes menos deseos. Eso es por que tu sistema está en equilibrio interno y con el entorno.

Hay otros que creen ser espirituales porque le rezan a algún dios o hacen ceremonias folclóricas, vacías y sin sentido. Solo lo hacen buscando salud, negocios, fama y reconocimiento o para sentirse parte de algún grupo o movida espiritual.
Este tipo de acciones muestran el nivel de confusión y egoísmo y no sirven para nada, excepto para acumular ilusiones (y decepciones) y más confusión.

De todas maneras, siempre nos resulta más fácil ver los defectos en los otros que en uno mismo, y esto es porque olvidamos que lo que vemos es una imagen reflejada, como un espejo, y en realidad lo que te molesta de los demás es tu propia imagen, son tus propios defectos proyectados.
Pero si inviertes tu percepción, es decir, si cambias la polaridad del movimiento, podrás sentirte positivo y proyectar esta imagen, entonces comenzarás a aceptar y a tolerar a los demás, sabiendo que lo que ves en los otros es tu propio espíritu reflejado. Así verás el lado genial de los otros...y el tuyo también!

Es una forma de percepción que genera luz y llena de energía consciente el espacio que te rodea.
Este aumento de cargas positivas influye a todos los seres y cosas que te rodean, aunque en realidad va más allá del tiempo y del espacio.

La única ley en el universo es dar

La naturaleza da todo el tiempo, sin esfuerzo, sin pedir ni esperar nada a cambio. Sin calcular ni negociar. Nada personal. Es su “naturaleza”.

Por el contrario, nosotros calculamos todo el tiempo, y no solo en asuntos de dinero. En todo lo que hacemos tratamos de negociar, buscando siempre un beneficio personal. La causa (y el efecto) es el miedo y el egoísmo y por que no hemos descartado viejas creencias y apegos. Continuamos atados a personas, a objetos, a puntos de vista, a verdades, a mentiras, también están los hábitos y adicciones, etc.

Todo el mundo quiere ganar. Nos enseñan que perder es algo malo y entonces vamos así por la vida, siempre tratando de obtener beneficios personales y de acumular cosas. Corriendo detrás de la felicidad y huyendo del sufrimiento.

La mejor forma de trascender el cuerpo y la mente es ponerlos en unidad, fundirlos en uno, entonces desaparecen o más bien, se expanden.
Esta es la esencia de la práctica del Aikido, es un camino que favorece la armonía, la unidad, la generosidad y la resolución del conflicto.


Renunciar a si mismo es el don más grande

Es el paso a una dimensión superior del ser, más luminosa y compasiva, más inteligente y amplia. Más universal.
Pero está claro que eso no significa dejarse abusar ni “poner la otra mejilla”, esta es otra forma de egoísmo y de debilidad.

Si abres las manos puedes poseerlo todo. Si las cierras, solo te quedas con poco. Eso dicen los maestros. Pero la ciencia igualmente comprueba que de acuerdo al mensaje que envíes al medio será la reacción que recibas. No hay separación.

Al abrir las manos puede fluir la energía libremente y conectarnos con el "otro" fácilmente.


Por eso perdonar es un acto de inteligencia. Al expandir tu corazón cancelas cualquier ofensa y disuelves cualquier coraza.

Si abandonas lo que más temes perder, ¿Que importancia tiene ganar?

Se habla siempre de hacer el bien, nos enseñan de pequeños que debemos hacer el bien y evitar el mal, "si haces el bien no puede ser malo"! y viceversa, pero ¿Que significa hacer el bien?¿Tienes claro realmente lo que es bueno y lo que es malo?

Bueno y malo van de la mano, y aunque tiren en direcciones opuestas, ambos se cancelan en el equilibrio.




viernes, 30 de diciembre de 2016

Más allá de las palabras



La práctica del Aikido consiste en volverse sensible a la energía vital (ki) de nuestro propio cuerpo y a las manifestaciones del ki y finalmente, armonizarnos con la energía universal. Esto significa ser permeables al ki y sentir que nuestro cuerpo forma parte de un universo lleno de ki, y por tanto de conciencia y de vida.

Es difícil definir ki, pero hagamos la idea de que es la energía vital que impregna todo el universo. El ki es la manifestación del movimiento de la conciencia. De manera que en el texto que sigue utilizaré ambos términos indistintamente.

En la etapa donde la sensación de ki está suficientemente desarrollada, el ki del cuerpo coincide con el ki del universo, es decir, la energía personal y la energía universal resuenan, vibran en armonía.

Mediante un entrenamiento asiduo podemos volvernos permeables a la realidad del ki universal

El paso final de la práctica es donde el cuerpo es permeable al ki en grado supremo. En este nivel de maestría podrás controlar el ki sin ninguna intención y estarás en libre comunicación con el ki universal; sin hacer esfuerzo ni utilizar la voluntad, vives en armonía con el ki.
Este es el nivel superior, el ideal o la meta de los que practican el Budo.

Cuando hemos desarrollado lo suficiente nuestra sensibilidad al ki, nos damos cuenta de que nuestra actividad mental es inseparable de la de ki.
En este nivel, podemos sentir una correlación entre las palabras y ki.
El ki está en relación directa con las palabras.
Nombrar las cosas, definir con precisión el significado de las cosas y de nuestras acciones, modula el ki inevitablemente, porque el esquema presentado por las palabras las condiciona, es un límite en sí mismo, de esta manera se elimina el significado latente y se estrecha la percepción.

Aclararlas y definirlas con el propósito de volverlas exactas hace que las palabras pierdan energía y se vuelvan confusas

Es el método típico del cerebro izquierdo, que separa y categoriza en lugar de globalizar. Por lo tanto, para nombrar una sensación de amor se elimina al odio, que inevitablemente está contenida en la misma.
Debemos descubrir el sonido anterior a la palabra. Ese es el significado del kiai (grito de ki) y del kotodama (palabra-espíritu), que refiere a la creencia japonesa (sintoísta) de que los poderes místicos moran en las palabras y los nombres. En el Kotodama, los sonidos pueden mágicamente afectar objetos, el uso de las palabras rituales puede influenciar nuestro entorno, cuerpo, mente, y alma.



Mediante la práctica de la meditación podemos trascender las contradicciones del lenguaje, de los opuestos irreconciliables que aparentemente se presentan en nuestra vida. Amar y detestar son solo extremos de una misma escala que presenta infinidad de grados intermedios. Igualmente la felicidad y la desgracia, bueno y malo, éxito y fracaso, uno mismo y los demás, etc. 



El ser ordinario está siempre basculando entre estos opuestos sin poder armonizarlos, porque depende de las palabras, los conceptos y las categorías, que son todas construcciones mentales reactivas y relativas.

“El verdadero Budo no puede describirse con palabras ni por escrito; los dioses no te permitirían dar tales explicaciones.”
Morihei Ueshiba




Si construimos nuestro ser social mediante las palabras y las categorías, al mismo tiempo, el corte y la relatividad que implican, eliminan una parte fundamental de la experiencia vivida y, por lo tanto, ocultan una parte importante de ki. La realidad que se experimenta es estrecha, tendenciosa y egoísta.
El intelecto (y las palabras) no nos sirve para comprender nuestra naturaleza ni percibir la esencia de las cosas, además, bloquea la circulación de ki y no permite su cultivo.

De la forma en que pensamos damos forma a la realidad y al mismo tiempo esta "realidad" nos condiciona todo el tiempo. 

No es por casualidad que en el Budo, al igual que en el taoísmo y en el budismo (estas son incluso categorías…ya ven!) se busca un estado mental separado del sistema de palabras y conceptos, es decir, más allá de las palabras. Se trata de captar la esencia de las cosas mediante la práctica y el entrenamiento, sin la limitación y la deformación de las palabras. 
El estado de vacío o no-pensamiento (mushin), es equivalente al silencio, a la pausa; sin este silencio, al igual que en la música, todo sería ruido.
La música está hecha de silencios.



Una mente calma, es una mente vacía y por tanto equilibrada, es una mente disponible, que puede reaccionar inmediatamente generando la respuesta apropiada para cada ocasión.

Por lo tanto, el sistema de palabras que nos impregna tan profundamente, es también uno de los obstáculos en la práctica y el cultivo de ki y en la evolución espiritual.
Sin embargo, esto no significa buscar el estado de un ser humano primitivo, mucho menos de un tonto, sino más bien representa un esfuerzo para recuperar o restaurar las cualidades, sensibilidades o facultades que hemos perdido durante el desarrollo de nuestra civilización y de nuestra formación personal.



De alguna manera, la práctica del Budo y del Aikido, están diseñadas para proporcionar a los seres civilizados las cualidades primitivas que hemos perdido.
Por tanto, no es un intento de dar marcha atrás.
Más bien se trata de recuperar habilidades perdidas u ocultas que la cultura, la educación y el desarrollo exclusivo del ser “racional y materialista” moderno han excluido.

Las palabras aparecen, es el resultado de la actividad incesante del cerebro izquierdo, de hecho el área de Broca o centro de la palabra (grupo de neuronas que controlan el lenguaje articulado) está de ese lado en la mayoría de las personas; el ki se modula siguiendo su significado.

¿Cómo desapegarse entonces de las palabras utilizando el lenguaje?

Este es uno de los métodos clave en el cultivo de la energía. Utilizamos imágenes, sonidos y movimiento en lugar de palabras, para aumentar la profundidad y la comprensión, más allá de las palabras, para dirigir y unir de esta forma nuestro ser en el mundo de ki.



Mediante el entrenamiento asiduo, la meditación y la auto-reflexión, podemos naturalmente e inconscientemente equilibrar la actividad de los hemisferios cerebrales y así percibir una realidad más amplia y volvernos sensibles al ki de nuestro cuerpo, de los demás y del universo, que en esencia son el mismo ki.

“La vía del Budo es hacer del corazón del universo nuestro propio corazón”
O´Sensei Ueshiba



La energía es la manifestación del movimiento de la conciencia, expresa su deseo, y hay solo una Conciencia, un espíritu, que se divide en innumerables manifestaciones para expresar la Creación. 
One Mind, One Heart (una mente, un corazón). 
Todas las existencias y manifestaciones de la creación surgen de esta misma fuente y volverán a ella.

La única manera de expandir nuestra individualidad es conectándola con la totalidad.

Conviene asimilarlo y no olvidarlo.

Respira profundamente, calma tu mente, expande tu conciencia y llena tu corazón de luz y alegría.
He aquí la clave.

Buena práctica!




domingo, 18 de diciembre de 2016

La sustancia del universo



La mente es el universo.
Es todo lo que es, lo que fue y lo que siempre será.

La mente es una sustancia, una sustancia material, o más bien tiene la cualidad de cristalizarse y volverse sólida en apariencia

El término mente o conciencia no es lo mismo que intelecto, pensamiento o lo que se conoce usualmente como “mente”.
El intelecto, la actividad consciente, el pensamiento lógico y secuencial, son la actividad del ego, el cual es una ilusión creada por la actividad electroquímica del cerebro y actualizada por las creencias y el entorno, pero hay que saber que en esencia son una extensión de la conciencia universal, mente o espíritu (los nombres no son relevantes si comprendes la esencia).

El pensamiento es actividad eléctrica, movimiento y desequilibrio. La mente, para poder moverse y romper su estado de equilibrio, debe dividirse: dos polos con cargas opuestas que se separan en función del deseo de la mente.



Es un error identificarse con esta actividad (la cual en muchas personas es caótica, desordenada y sin control) ya que es fuente de malos entendidos y contradicciones. 
Sin embargo uno puede servirse de ella como una herramienta, o mejor, como un instrumento (que resuene en unidad con la mente universal).


La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que rinde honores al sirviente y ha olvidado el regalo sagrado.
Albert Einstein

El ser superior comprende esta naturaleza y la protege, la cultiva, se nutre de ella y permite que se expanda para beneficio de todos.

Pensar es dominio del intelecto, del ego o de la mente dividida.
El conocimiento pertenece a la conciencia y al corazón, que es la morada del espíritu o mente universal (diferentes nombres para una misma cosa).

El conocimiento es saber con el corazón, mientras que el pensamiento o intelecto corresponde a la actividad del neocórtex cerebral, sede del ego y fuente de dualidades y contradicciones.

Lo único real en tu vida existe en tu corazón.

La mente, como una sustancia o un éter, se extiende en todas las direcciones, más allá del tiempo-espacio (de hecho los crea).

La sustancia de la mente es la base de toda la creación

Es la sustancia de la cual todo lo visible está compuesto.
Es la vida misma.

Por consiguiente, nuestros organismos físicos se componen de este elemento sutil.

La materia es la cristalización de la sustancia sutil de la mente 

El medio físico de foco y control de esta sustancia tiene su sede en la corteza cerebral, de la cual emana una radiación expansiva que vibra en simpatía con todo.
Esta vibración simpática es lo que la Física describe como entrelazamiento cuántico, pero en realidad es el flujo de la mente, es decir el movimiento de la única sustancia .  

Cuando la concentración impregna la mente y el cuerpo, el poder de la respiración se vuelve uno con el universo, extendiéndose suave y naturalmente hasta el límite absoluto, pero, a la vez, la persona se vuelve cada vez más autocontenida e independiente.
Morihei Ueshiba 


Esta sustancia consciente impregna con simpatía todas las formas y condiciones de la materia y tiene como asistentes a la gravedad, la electricidad y el magnetismo; estas tres fuerzas o condiciones nacen de la misma sustancia, es decir comparten el mismo origen. De hecho, esta sustancia sutil es el alma de la materia, el elemento a partir del cual todas las formas de movimiento reciben su impulso original.

La mente es la semilla del universo

En la semilla del universo existe la totalidad del universo.

De esta sustancia vibrante surgen todas las formas que la ciencia va describiendo a medida que evoluciona y expande su conocimiento: Supercuerdas vibrantes, espuma cuántica, quarks y gluones, fotones, electrones y otras partículas, átomos, moléculas, etc. El resto es una multiplicación y combinación de estos elementos primordiales.


La sustancia de la Mente universal, no tiene principio ni fin ni límites, pero sus manifestaciones si lo tienen. 
El universo físico tiene límites. 

Estos límites son planos de curvatura cero que la luz no puede atravesar y en los cuales se refleja, creando en el interior patrones de interferencia y una infinidad de imágenes y formas en movimiento que aparentan solidez y vida propia.



La sustancia material de la Mente es un éter omnipresente

Este éter sutil vibra en diferentes grados dinámicos.

El sonido, el calor, la luz, la electricidad y la materia, son los efectos de la única sustancia en grados específicos y diferentes niveles de energía, de presión y densidad, pero esencialmente no hay diferencia entre cualquier cosa, como la electricidad y por ejemplo el hierro, salvo en sus diferentes efectos y formas de vibrar y manifestarse.

Este universo visible de materia vibrante no es más que el registro eléctrico de la mente en movimiento

La aparente diferencia entre las cosas se debe únicamente a la diferencia en el movimiento y no a la sustancia.

Son posibles muchos estados de movimiento, pero solo hay una sustancia en el universo.

El universo está hecho de la misma y única sustancia


Como todos los estados de movimiento son mensurables y están bajo el control absoluto de la mente, y como el ser humano es mente, puede, con profundo conocimiento de la naturaleza y la energía suficiente, cambiar un estado de movimiento en cualquier otro estado de movimiento y al hacerlo, transmutar una sustancia en cualquier otra.

Esta habilidad y potencial para transformar la materia es nuestra herencia divina, y nos da la posibilidad no solo de aprender a transmutar elementos sino también a curar enfermedades y a crear una realidad física deseada.

La única sustancia del universo es la Conciencia creadora, la mente del Creador. Nuestra conciencia es una extensión de esta Conciencia, sin fisuras ni costuras.
Es nuestra verdadera naturaleza. Somos pura conciencia experimentando una realidad física transitoria.
No hay forma de estar separados de la única sustancia ya que somos ella misma.

Comprender esta verdad y aceptarla, es realizar nuestra verdadera naturaleza. Aunque en realidad no hay tal cosa como verdadero o falso. La única cosa real en este universo es la conciencia, pura e indivisible, que impregna y da vida a todos los seres y cosas sin diferencias.

Las diferencias son todo lo que percibimos con nuestros sentidos e interpretamos como “real”, incluyendo nuestra individualidad, sin embargo es una ilusión. Simplemente “figuritas” y colores en movimiento, pero lo esencial no mueve, no se desplaza, no nace, no crece ni muere, no gana ni pierde. Es equilibrio. Es “todo” lo que hay.

No hay individualidad en este universo consciente. La individualidad no es más que un aspecto de la mente.

El universo es una única cosa

Esta única cosa es la mente.

La sustancia en acción de la mente pensante es la luz.


No hay más que una sola sustancia y esta no se puede dividir en muchas sustancias o muchas partes, solo se puede modificar su movimiento y su nivel de vibración cambiando así su manifestación.

La individualidad no es más que una apariencia, es un efecto potencial y pasajero de la mente en movimiento

Lo que interpretamos como individualidad no es más que el registro momentáneo de una forma fugaz. Como una fotografía. Percibimos, registramos, congelamos la imagen (mediante la memoria), nos identificamos con esta imagen y le damos forma y existencia fija. Luego creemos que eso que creamos tiene existencia propia y real separada de lo demás.

Este error es debido a un procesamiento incompleto de la información, gestionado por una pequeña zona del cerebro, que en muchas personas en la actualidad está mal configurada y desconectada del resto, lo que lleva a un estado de confusión generalizada.

Esta ignorancia u olvido acerca de tu naturaleza no solo genera miedo y te hace dudar sino que te mantiene en una prisión repleta de conceptos erróneos y percepciones confusas.


Una vez que giras la mirada a tu interior y aceptas quien eres en verdad, todo se ilumina.
La conciencia se reconoce a si misma y cesa el movimiento.

La individualidad y el todo se vuelven unidad. Naturalmente.

La materia nutre de información y energía al espacio.
Esta información se registra.
El espacio genera modela a la materia con esta misma información, ahora modificada o adaptada en virtud del entrelazamiento con la totalidad.

Es muy fácil aunque misterioso, lo difícil es despertar y abandonar los programas inútiles y nocivos que nos impiden vernos y aceptarnos tal como somos.

Somos conciencia viva, infinita y luminosa realizándose a si misma mediante una experiencia humana



domingo, 4 de diciembre de 2016

El principio fundamental del círculo

Enseñanza de O´Sensei Ueshiba


La técnica del Aikido se organiza alrededor de un movimiento circular puesto que todo conflicto se resuelve a través del espíritu del círculo. Por ello, para la creación de la técnica del Aikido resulta vital la reacción del cuerpo y la mente al principio del círculo.

Un círculo delimita un espacio determinado, y el ki nace de la libertad perfecta del vacío así creado. Los procesos creadores de la vida se unen, por acción del espíritu, al Universo infinito a partir del centro del círculo.

El espíritu es el creador, el padre eterno del que nacen todas las cosas.

En virtud de este principio, el proceso creador del espíritu es ilimitado. Dentro de este círculo, el ki del Universo se implica en el proceso de evolución y protección. El movimiento del Karma se inscribe en el círculo del equilibrio y el Budo del Aikido se inscribe en el de la protección. 

El círculo del espíritu es el manantial del ki. 

Dentro de los límites del círculo surge lo ilimitado de las técnicas.

El principio del círculo une el espíritu a la materia a través del Aikido. Éste contiene y crea innumerables técnicas porque encierra todo el ki del Universo. Sin él no podría existir la gloria, la sabiduría, la integridad, ni la posibilidad de unir espíritu y materia. Es más, las funciones de recuperación del organismo dejarían de existir. 

Esto es el círculo de constante renovación del kokyu (respiración).

El círculo del espíritu empieza y acaba en la unidad del Universo.
El Budo del Aikido emerge del dominio de este espíritu. La esencia de este Budo es abarcar la reacción de causa y efecto así como abordar cada cosa como si uno la tuviese cogida en su mano. Todos tenéis un espíritu y debéis ser conscientes del espíritu que cada ser humano posee. 



Todo se resuelve a través del principio del círculo.
El secreto del círculo es crear una técnica que penetra en el corazón del espacio.